sábado, 31 de marzo de 2012
El sufrimiento humano
viernes, 30 de marzo de 2012
Pinceladas de locura: la enfermedad mental en el arte
‘Extracción de la piedra de la locura’, El Bosco.
El arte como purga del alma o catarsis es una idea desarrollada por Aristóteles y adoptada un par de milenios más tarde por Freud. Según el psicoanálisis, todos necesitamos una cierta dosis de catarsis (quién esté libre de neurosis que tire la primera piedra), pero más aún los afectados por trastornos mentales. Esta asociación no implica que todos los locos sean grandes artistas, pero sí que en las obras ciertos locos despunten rasgos de genialidad inauditos: si la originalidad es el ingrediente esencial de la creatividad, sólo una mente diferente puede aportar una visión singular sobre el mundo.
A continuación, una breve exposición sobre las huellas de la locura en el arte:
Van Gogh: Psicosis cicloide
La pintura tuvo para Van Gogh el efecto catártico que anticipaba Freud: El “loco del pelo rojo”, como gráficamente le definía el título de la película protagonizada por Kirk Douglas, está “obstinado en que su violencia se vuelva luz, materia pictórica”, dice Claudia Schvartz en el prólogo de ‘Últimas cartas desde la locura’, recopilación de la correspondencia que mantuvo con su hermano Theo.
‘Le Café de nuit’, “un lugar donde uno se puede volver loco y cometer un crimen”. Van Gogh.
Van Gogh sufría una “psicosis cicloide”, según el diagnóstico realizado a partir de esas cartas que realizó el psiquiatra Werner Konrad en 1996. La psicosis cicloide es una patología que alterna capítulos de la esquizofrenia y las psicosis afectivas que causa en el enfermo “episodios alternantes entre la angustia y la felicidad”.
Pero Van Gogh no sólo pensaba diferente, sino que también veía diferente, lo que explicaría el asombroso despliegue de color de sus cuadros. Una teoría sostiene que el pintor holandés sufría una xantopsia, una alteración en la percepción de los colores en la cual todos los objetos visibles tienen un tono amarillento.
Aloïse Corbaz: Psicosis
Aloïse Corbaz (1886-1964) fue una artista suiza que se enamoró perdidamente del káiser Guillermo II y al no ver su amor correspondido entró en una espiral de locura, que incluyó episodios de “agitación, delirios de grandeza y manía persecutoria”, que obligaron a ingresarla en un hospital mental en 1918.
Fue allí donde inició su incansable producción artística, primero con la poesía y más tarde con la pintura: enormes cuadros de cariz erótico que mostraban mujeres voluptuosas seduciendo a varoniles militares prusianos, elocuente representación idealizada de su amor frustrado. En sus cuadros los protagonistas nunca tienen ojos sino unas órbitas vacías y azules.
Stephen Wiltshire: Autismo
Una retentiva portentosa y una insólita capacidad para el detalle son dos de los dones del dibujante autista Stephen Wiltshire, que en 2009 pintó un enorme cuadro de 6 metros en el que representaba Nueva York desde el aire tras un breve paseo, de apenas 20 minutos, sobre la ciudad.
Wiltshire es un caso paradigmático de “síndrome del sabio”, que afecta a personas que sufren desórdenes mentales pero atesoran unas sorprendentes habilidades específicas. Se calcula que uno de cada diez autistas tienen cualidad de “sabios”.
Edward Munch: Desorden bipolar
Ninguna pintura ha logrado atrapar la angustia del individuo ante un mundo abrumador como ‘El grito’, de Edward Munch (1863-1944). El pintor noruego fue mucho más que su famoso cuadro. En su obra, dice Simón Marchán, tiene sitio “el amor y el odio, el deseo y la angustia, las pasiones y las emociones, son elevados a arquetipos de la vida anímica del hombre moderno o, incluso, de la propia condición humana”.
La azarosa vida de Munch, siempre rodeada de enfermedad, muerte y locura, quedó marcada en su profusa obra. En sus propias palabras, “la enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me siguieron durante toda mi vida”. Varias fuentes modernas describen la enfermedad de Munch como un caso probable de desorden bipolar.
Louis Wain: Esquizofrenia
Louis Wain fue un pintor inglés de la época victoriana que logró una notable fama por sus dibujos de gatos antropomórficos. Wain empezó a dibujar felinos para entretener a su esposa, enferma de un cáncer que acabaría con su vida años después. Los gatos de Wein caminan, hablan, fuman y se ríen, y ocuparon tarjetas e ilustraciones de libros muchos años antes de que los mininos se convirtieran en mascotas caseras.
Pero los gatos de Wain empezaron a sufrir una mutación en torno a la 1910. Sus personajes dejaron de ser gatos que jugaban al golf para convertirse en criaturas inquietantes, de mirada salvaje y colores arrebatados. Por aquella época el comportamiento del artista empezó a cambiar, volviéndose errático y violento. En 1924 ingresó en una institución mental, enfermo de esquizofrenia. Según se especuló más tarde, la enfermedad pudo desencadenarse por la toxoplasmosis, una infección parasitaria contagiada por los gatos que tanto adoraba.
Willem de Kooning: Alzheimer
El pintor holandés Willem de Kooning (1904-1997) fue uno de los representantes más notables del llamado expresionismo abstracto tras la segunda Guerra Mundial. Su meticulosa técnica daba luz a cuadros pacientemente elaborados, que llegaban a las galerías con cuentagotas. Sin embargo, a los 60 años contrajo la enfermedad de Alzheimer y su obra sufrió una mutación, según señala el profesor de psiquiatría de la UPV José Guimón:
“Tras su tratamiento empezó a crear enormes cuadros en tan grandes cantidades (más de doscientos en un año), que inundó el mercado del arte durante los tres últimos años de vida, mientras que antes de la enfermedad, paradójicamente, le costaba meses enteros pintar uno solo. Quizá la calidad de esta pintura última no iguala a la anterior, pero la desestructuración del Alzheimer permitió una hiperproductividad.”
Las últimas obras del pintor se hicieron casi gráficas, aunque se apreciaba el intento de De Kooning por aludir a los cuadros de su primera época, antes de la enfermedad.
Con información procedente de La taberna del mar, FutureTech, Marta mira alrededor y Observaciones Filosóficas.
Sigue la exposición:
-La evolución de la esquizofrenia de un pintor, a través de sus dibujos de gatos
-Mirando las obras de Van Gogh a través de sus ojos
-Autista dibuja Nueva York de memoria tras un paseo de 20 minutos en helicóptero sobre la ciudad
Artículo Original publicado aquí.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Austin Pickrell – Paisajes extraterrestres
Interesantes trabajos de Austin Pickrell que firma como DemosthenesVoice de paisajes planetarios y del que solo sé que es estadounidense y que es muy posible que para hacer estos paisajes use el programa Terragen. Podéis ver más trabajos en su deviantART. Clic para ampliar.
miércoles, 21 de marzo de 2012
R. Schumann: ''Der arme Peter'' de ''Romanzas y baladas, Op. 53''
Alumno de piano de Friedrich Wieck, en casa de éste encontró a su hija Clara que, a pesar de la inicial oposición paterna, sería su esposa desde 1840. Clara Wieck era una excelente pianista que se convertiría en la principal intérprete de la música para teclado de Schumann.
En la obra de Schumann, de inconfundible inspiración litararia, destacan sus composiciones para piano y sus lieder, en los que alcanzó una intensa y sombría perfección, como en los agrupados en las series; "Amor de poeta" (1840): "Amor y Vida de Mujer" (1840), "Liederkreis" (1841) y "Romanzas y baladas" (1847).
A raíz de su matrimonio, Schumann empezó a concebir proyectos más ambiciosos, tanto sinfónicos como camerísticos y operísticos, estimulado por su esposa. La primera de sus cuatro sinfonías data de 1841, mientras que su célebre "Concierto para piano en La menor" es sólo cuatro años posterior.
Pese al éxito creciente y al apoyo de amigos como Mendelssohn y Brahms, empezó a padecer ataques de locura hacia 1850. Los últimos años de vida de Schumann estuvieron marcados por el agravamiento de la inestabilidad nerviosa que lo había acompañado desde su juventud. Tras un intento de suicidio en 1854, fue internado en una casa de salud en Endenich, donde permaneció recluido hasta su muerte.
lunes, 19 de marzo de 2012
¿Existe el azar? ¿Y la causalidad?
Decir tan solo que después de la mecánica newtoniana hubo otras grandes revoluciones que no alteraron este resultado. Ejemplos son el electromagnetismo de Maxwell o la relatividad de Einstein. Ambas teorías son deterministas y el demonio podría seguir calculando con precisión el futuro.
El uso de la estadística en la física pre-cuántica
El ejemplo del dado es un caso claro del uso de la probabilidad en la física. En realidad el resultado sí está determinado, lo determina el tamaño del dado, como se lanza, la gravedad, etc. Nosotros no podemos saber ni computar esos datos, por lo que lo único que podemos decir es que, a la larga, saldrán todos los resultados el mismo número de veces. Nuestro amigo el demonio, que lo sabe todo, sí podrá predecir el resultado sin problemas, por lo que es mejor no apostar contra él.
Este ejemplo es muy ilustrativo de uno de los usos más habituales de la probabilidad en ciencia, como paliativo de nuestra ignorancia sobre un posible resultado. Curiosamente el primer científico que decidió usar este tipo de técnicas, que venían de analizar los "juegos de azar" a la ciencia fue nuestro amigo Pierre-Simon Laplace.
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| Laplace, genio del determinismo y la probabilidad. |
Estudiando el movimiento de los astros Laplace se encontró con que distintas mediciones daban distintos resultados, y no era posible distinguir cual era correcto. La genialidad por su parte vino de combinar la estadística con estos resultados asociando a cada resultado una probabilidad y luego ponderando en los resultados. Así fue el primero en interpretar la probabilidad como una medida de nuestro desconocimiento. Así la estadística evolucionó y se convirtió en pieza esencial de la ciencia, al analizar los posibles errores de los experimentos. En cualquier caso el determinismo quedó intacto.
Otro uso común en física a la estadística se lo debemos a otro genio, Ludwig Boltzmann. Este fue un defensor acérrimo de la teoría atómica, mucho antes de que se demostrara la existencia de los átomos. Su contribución principal fue considerar que las propiedades termodinámicas de un sistema (temperatura, presión, etc) se deben poder derivar del movimiento de los átomos del mismo y sus interacciones. Como no tenemos ni idea de las posiciones/velocidades de estos, y aunque lo supiéramos no tendríamos manera de calcular su evolución al ser del orden de
Así pues hasta el siglo XX todo estaba claro, el mundo es determinista y la estadística es un simple truco que usamos para paliar nuestro desconocimiento o nuestra incapacidad de calcular cosas infinitamente complejas. Sin embargo en el siglo XX todo cambió, nació la física cuántica.
El indeterminismo en la física cuántica
Sobre este tema ya hemos hablado anteriormente por estos lares. La física cuántica da lugar a una nueva interpretación de la probabilidad como algo intrínseco a los sistemas en sí. Si revisamos el post anterior sobre la coherencia, veremos que la física cuántica defiende que el resultado de algunos experimentos no se puede predecir con exactitud, sólo las probabilidades. Para refrescar la memoria podéis ver este vídeo:
La pregunta entonces sería, ¿no será esto también prueba de nuestro desconocimiento? Así pensaban grandes genios del siglo XX, como Einstein o Schrödinger, y defendían que había que completar la teoría para poder determinar así los resultados de manera exacta. Al parecer se equivocaban. Si leemos también el post anterior sobre el entanglement, veremos que los últimos experimentos sobre el tema desechan esta opción. La cuestión resumida es la siguiente: Se han hecho experimentos que violan unas desigualdades, las desigualdades de Bell, esto indica que o bien el mundo es indeterminista en si o bien hay información que viaja a velocidad superior a la de la luz. Como lo segundo nos lleva a un mundo de paradojas y viajes temporales hemos de quedarnos con la primera opción, no se pueden predecir los resultados de estos experimentos. Con esto quiero dejar claro que no es que la física cuántica no pueda y los físicos, en nuestro increíble ego, pensemos que nunca nadie será capaz, es que los resultados experimentales indican que no se puede ni se podrá nunca. Para ser justos he de decir que todos los experimentos realizados hasta la fecha tienen algún tipo de pega (loophole en inglés) y no son 100% concluyentes. También he de añadir que hay bastante gente trabajando en esto y que los más optimistas fijan un par de años como la fecha en la que tendremos un experimento sin loopholes.
¿Cómo afecta esto al determinismo? Pues en mi opinión lo destruye. Este fue uno de los temas de debate en Amazings. La cuestión es que aunque el mundo cuántico es no-determinista nosotros nos movemos en un mundo más grande, donde hay que promediar la estadística de cada caso concreto y esto nos puede dar en cierta medida una capacidad de predecir. Sin embargo aunque eso sea lo normal no es así en cualquier caso, para eso me he inventado un simple experimento mental:
- Primero haremos como Schrödinger con su gato, pero en plan bestia. Cogeremos un átomo radiactivo, tal que en un minuto tenga una probabilidad de un 50% de desintegrarse. Lo conectaremos a un detector que nos dirá si se desintegra o no el átomo.
- Conectamos el detector a una bomba atómica (o un "laser") de las más grandes que se te puedan ocurrir (ya digo que es como Schrödinger pero a lo grande), si se detecta la desintegración durante el primer minuto la bomba explota, si no se desactiva.
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| El Doctor Maligno antes de conectar su "Láser" a un detector Geiger y demostrar así que el universo no es determinista. |
Y esto es todo. Aunque en general el mundo macroscópico no entiende de las probabilidades cuánticas nosotros con nuestro ingenio hemos conseguido maximizar sus efectos. Aunque la explosíon de la bomba tiene una causa, la desintegración del átomo, esta no tiene ninguna y es imposible de predecir. El demonio de Laplace, pobrecito, no podrá determinar si el átomo se desintegra o no y por lo tanto no sabrá si la bomba explota o no. Imagino que nadie pensará que una explosión nuclear es algo sin importancia, así que queda claro que el futuro puede estar indeterminado.
Consecuencias filosóficas, el argumento cosmológico
Un argumento muy antiguo para tratar de demostrar la existencia de Dios es el llamado argumento cosmológico, de Tomás de Aquino. Este se basa en el siguiente razonamiento:
Aunque este argumento ya ha sido rebatido, por ejemplo por Hume, la física cuántica nos da un nuevo argumento al negar el primer axioma. No todo tiene una causa. Si el átomo de nuestro experimento mental explota o no no tendrá ninguna causa, simplemente pasará. La explosión de la bomba sí tendrá una causa, la desintegración del átomo, pero no tendrá una causa primera. Obviamente al probar erróneo el primer axioma todo el argumento se desmorona.
Sin duda aún estamos muy lejos de entender el origen del universo. Las teorías actuales sólo nos pueden llevar hasta justo después del Big Bang, pero no a ese momento en si. Sin embargo lo que sí sabemos es que no es necesaria una causa para que ocurra un fenómeno u otro, no al menos al nivel cuántico. Sin duda en el Big Bang los efectos cuánticos debían ser tremendamente importantes, al ocurrir en un tamaño infinitamente pequeño. Así pues, sin ser un argumento a favor o en contra de la existencia de Dios, sí podemos afirmar que el universo no tuvo porqué tener una causa.
Por supuesto todo esto se presta al debate, así que si queréis podéis comentar. Eso sí, para tener un debate racional podemos seguir las normas que vi en escéptica.


