miércoles, 23 de marzo de 2011

Saturno, espectáculo de Luces

Saturno, el planeta anillado, es uno de los cuerpos celestes más bonitos e intrigantes que orbitan el Sol. En esta imagen, tomada por el Telescopio Espacial Hubble en 2009, podemos ver a Saturno con los anillos de canto y los dos polos a la vista, ofreciéndonos una vista impresionante de sus dos auroras polares.

Creado por la interacción del viento solar con el campo magnético del planeta, las auroras de Saturno son análogas a las del norte y el sur de la Tierra. En el momento en el que el Hubble tomó esta imagen, Saturno se estaba acercando a su equinoccio, por lo que ambos polos se iluminaron a partes iguales por los rayos del sol.

A primera vista, el espectáculo de luces de las auroras de Saturno parecen simétricas en los dos polos. Sin embargo, los astrónomos descubrieron algunas diferencias sutiles entre las auroras del norte y del sur, que revelan información importante sobre el campo magnético de Saturno. El óvalo auroral del norte es ligeramente más pequeño y más intenso que el meridional, lo que implica que el campo magnético de Saturno no se distribuye por igual en todo el planeta, es un poco desigual y más fuerte en el norte que el sur. Foto: NASA Picture of the Day. Clic para ampliar.

Crédito: NASA/ESA/STScI/University of Leicester

martes, 22 de marzo de 2011

El paseante

Le Flâneur (music by The XX) from Luke Shepard on Vimeo.


Sous le ciel de Paris
Edith Piaf (1915-1963)


Sous le ciel de Paris
S'envole une chanson
Hum Hum
Elle est née d'aujourd'hui
Dans le coeur d'un garçon
Sous le ciel de Paris
Marchent des amoureux
Hum Hum
Leur bonheur se construit
Sur un air fait pour eux

Sous le pont de Bercy
Un philosophe assis
Deux musiciens quelques badauds
Puis les gens par milliers
Sous le ciel de Paris
Jusqu'au soir vont chanter
Hum Hum
L'hymne d'un peuple épris
De sa vieille cité

Près de Notre Dame
Parfois couve un drame
Oui mais à Paname
Tout peut s'arranger
Quelques rayons
Du ciel d'été
L'accordéon
D'un marinier
L'espoir fleurit
Au ciel de Paris

Sous le ciel de Paris
Coule un fleuve joyeux
Hum Hum
Il endort dans la nuit
Les clochards et les gueux
Sous le ciel de Paris
Les oiseaux du Bon Dieu
Hum Hum
Viennent du monde entier
Pour bavarder entre eux

Et le ciel de Paris
A son secret pour lui
Depuis vingt siècles il est épris
De notre Ile Saint Louis
Quand elle lui sourit
Il met son habit bleu
Hum Hum
Quand il pleut sur Paris
C'est qu'il est malheureux
Quand il est trop jaloux
De ses millions d'amants
Hum Hum
Il fait gronder sur nous
Son tonnerr' éclatant
Mais le ciel de Paris
N'est pas longtemps cruel
Hum Hum
Pour se fair' pardonner
Il offre un arc en ciel

domingo, 20 de marzo de 2011

Debates sobre ciencia


Saber con certeza qué es ciencia y que no ha sido algo sobre lo que se ha debatido con vigor desde siglos pretéritos por científicos, filósofos, historiadores y otras partes interesadas. Todavía no se ha llegado a un consenso general, aunque sí existen varias concepciones de la ciencia que han conseguido un fuerte apoyo.

1) Un punto de vista sostiene que la ciencia es el esquema de conducta por el que los humanos han conseguido el control sobre el entorno. Así pues, la ciencia está asociada con las ciencias tradicionales y con la tecnología, y se considera que los pueblos prehistóricos contribuyeron al crecimiento de la ciencia cuando aprendieron cómo trabajar los metales o se dedicaron con mayor o menor éxito a la agricultura.
2) Una opinión alternativa distingue entre ciencia y tecnología: ciencia sería el cuerpo de conocimientos teóricos, la tecnología sería la aplicación del conocimiento teórico para la solución de problemas prácticos. Desde esta perspectiva, la tecnología de la construcción y diseño del automóvil tiene que distinguirse de la mecánica teórica, la aerodinámica y las otras disciplinas teóricas que la guían. Y sólo deben contarse como “ciencias” las disciplinas teóricas. Los que adoptan este enfoque, generalmente están dispuestos a admitir que todas las teorías (independientemente de su carácter o contenido) son científicas. Para tales personas la tarea de la definición apenas a empezado. Si quieren excluir ciertas clases de teorías, deben proponer criterios con los que juzgar una teoría científica y otra no científica.
3) Por esto se volvió muy popular definirla por la forma de sus enunciados: universales, legaliformes, preferiblemente expresados en el lenguaje de las matemáticas. Así, la ley de Boyle (formulada por Robert Boyle en el siglo XVII) afirma que la presión en un gas es inversamente proporcional a su volumen si todo lo demás permanece constante.
4) Si éste parece un criterio demasiado restrictivo, en vez de esto, la ciencia puede ser definida por su metodología. En este caso la ciencia se asocia con un conjunto particular de procedimientos, usualmente experimentales, para explorar los secretos de la naturaleza y confirmar o descartar teorías sobre su conducta. Por lo tanto, una afirmación es científica si y solo si tiene un fundamento experimental.
5) Una definición de este tipo, a su vez, produce fácilmente intentos de definir la ciencia por su estatus epistemológico (esto es, el tipo de garantía que se afirma que poseen sus afirmaciones) o incluso la tenacidad con la que sus practicantes sostienen sus doctrinas. Como dijo Bertrand Russell: “no es lo que el hombre de ciencia cree lo que le distingue, sino cómo y por qué lo cree. Sus creencias son tentativas, no dogmaticas; están basadas en la evidencia, no en la autoridad o en la intuición”. Desde este punto de vista, la ciencia es un modo privilegiado de conocer y de justificar el conocimiento de uno.
6) En muchos contextos, la ciencia se define no por su metodología o por su estatus epistemológico, sino por su contenido. De este modo, la ciencia es un conjunto particular de creencias sobre la naturaleza, más o menos lo enseñado actualmente de la física, la biología, la geología y similares. Según este test, la creencia en la alquimia, la astrología, y la parapsicología es no científica.
7) Los términos “ciencia” y “científico” se aplican a menudo a todo procedimiento o creencia caracterizado por el rigor, la precisión o la objetividad. Según este uso, Sherlock Holmes adoptaba un enfoque científico para la investigación del crimen.
8) Y por último, “ciencia” y “científico” frecuentemente son empleados simplemente como términos generales de aprobación, epítetos que asociamos a lo que sea que queramos aplaudir.

En definitiva, este breve e incompleto repaso (Los inicios de la ciencia occidental, David C. Lindberg, 1992) demuestra que existen diferentes formas de entender la “ciencia”, y cada uno de estos significados es una convención aceptada por una comunidad de tamaño determinable, que es improbable que renuncie a su uso favorito sin lucha. La lexicografía debe aplicarse como un arte descriptivo y no prescriptivo, por eso debemos aceptar que el término “ciencia” tiene distintos significados, y todos ellos son legítimos.

Mal nos pese (a mí el primero, sobre todo leyendo y oyendo ciertas opiniones y posturas científicas), a veces elegimos a nuestra conveniencia lo que es científico y lo que no, en función de nuestras preconcepciones, prejuicios, intereses, o por clasismo, por ignorancia o arrogancia. Por eso, al enfrentarme ante cualquier “debate científico”, creo que lo más oportuno es poner sobre la mesa primero lo que entendemos por ciencia y lo que no. Tal vez terminemos dándonos cuenta de que el único problema es que, a veces, hablamos lenguajes diferentes.

lunes, 14 de marzo de 2011

Oneironauticum: ¿es posible encontrarse en sueños?

Imagen de Eddi van W en Flickr (CC).

Todas las culturas, tradiciones místicas y escuelas filosóficas han otorgado una gran importancia a la actividad onírica. El sueño es un estado no convencional de conciencia que, según la escuela de pensamiento, sirve como puerta de entrada al subconsciente, terreno de encuentro con los espíritus o herramienta para atisbar el futuro.

Sin embargo, por su propia esencia evanescente poco se sabe realmente de los mecanismos del sueño o de su función evolutiva -¿por qué soñamos en lugar de no soñar?, ¿por qué en ocasiones recordamos vívidamente los sueños pero en otras los olvidamos completamente? Pero si la ciencia carece de métodos o interés para desentrañar los sueños algunos grupos están abriendo camino en la investigación subjetiva del fenómeno onírico.

Es el caso de Oneironauticum un grupo que se reúne el último sábado del mes en San Francisco para soñar juntos. Según cuenta la revista Pijama Surf, los onironautas –como se hacen llamar a sí mismos- comparten un “oneirogen”, que puede ser una música, una infusión o algún tipo de meditación del yoga nidra, el yoga del sueño, y se postran en sus camas para participar en una larga ensoñación de al menos nueve horas en las que la idea es compartir el escenario de un sueño, como sucedía en la película “Incepcion” y ya describimos en este mismo espacio.

Por ejemplo, en el último encuentro publicado en su página web el grupo durmió acunado por los acordes de Somnium, una obra de siete horas del compositor Robert Rich compuesta expresamente para fomentar el sueño lúcido, ese estado sutil en el que, como escribí en otra ocasión (perdón por la autocita),

“El soñante ya no es un títere a merced de los delirios de un dramaturgo demente sino el guionista de su propio sueño: en un determinado momento del sueño se enciende la luz de la conciencia e ilumina las tinieblas del sueño”.

Pero no es necesario residir en la Bahía de San Francisco para participar en estos encuentros. Recordemos que los sueños no transcurren en un espacio físico sino en uno mental, una matriz tal vez compartida por la consciencia colectiva. Así lo cree la doctora Marylin Schlitz, directora del centro de investigación Institute for Noetic Sciences y citado por Lucio Montlune en el artículo de Pijama Surf. Dice Schlitz,

“Las implicaciones son que todos estamos conectados, y que nos entrelazamos los unos a los otros a un nivel interno. La información recabada sugiere que no somos seres aislados, sino que de hecho estamos relacionados en un plano profundo. Soñamos juntos, co-creamos juntos, podríamos mover nuestra conciencia de una conversación sobre el “yo” a una sobre el “nosotros”, sobre nuestra experiencia conjunta. Todos somos fragmentos de sueño de algo más, y ello implica que si la gente dedicará mayor tiempo a compartir sus sueños podríamos construir un mejor modelo para el futuro”.

Es evidente que el propio carácter subjetivo y no verificable del acto onírico crea un marco idóneo para la intrusión de superchería y seudociencia. Puede que muchos de los cursos y prácticas que se autopublicitan dentro de este magma de la ensoñación sean sólo palabrería. O puede, por el contrario, que la práctica constante y disciplinada de la atención consciente nos encamine hacia un sueño más consciente y revelador y, quién sabe, también acabemos encontrándonos en sueños, como los audaces soñantes del Club de los Onironautas, cuyo sensacional sueño fundacional se describe aquí.

Visto en Pijama Surf a través de cookingideas

Y además:

-El sueño lúcido: cómo soñar como los protagonistas de “El origen”.

sábado, 12 de marzo de 2011

El futuro de los robledales

El roble es una de los árboles más comunes en la Península Ibérica con una extensión de 750.000 hectáreas. A pesar de la extensa lista de especies de robles que existen en España, su futuro no está garantizado. El avance de otras especies, el uso masivo de biomasa y el cambio climático desequilibran su estatus.

Los robledales, aunque muy comunes en España, también se enfrentan a ciertas amenazas. Foto: Javier País.

“La especie con mayor distribución en el territorio español es el roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), pero también es importante la presencia del roble común o roble carvallo (Quercus robur) y del roble albar (Quercus petrae)”, explica a SINC Manuel Fernández, investigador de la Estación Experimental del Zaidín (CSIC).

Sin embargo, “el roble albar está sufriendo un retroceso por el avance del hayedo (Fagus sylvatica) en la Cordillera Cantábrica, entre otras zonas”, señala a SINC Maria Ángeles Nieto, miembro de la organización Ecologistas en Acción.

Según Nieto, los peligros se extienden también a otras especies como el quejigo andaluz (Quercus canariensis), que se encuentra, la mayor parte, en espacios naturales protegidos. El roble carvallo, a pesar de tener una madera buena y un crecimiento aceptable, está amenazado por los cultivos forestales de eucalipto y pino insigne.

“En un ecosistema natural, todas las especies compiten entre sí y cualquier pequeña desventaja de una especie será aprovechada por las demás para ocupar el espacio de la primera”, advierte Fernández. Para la ecologista, la amplia diversidad de híbridos que propicia la variedad genética de los robles es un motivo esencial para protegerlos.

¿Pero son todas las noticias sobre robles negativas? Los quejigos (Quercus faginea) y el roble pubescente (Quercus pubescens) se recuperan, sobre todo, “por el abandono de pastos y la colonización de antiguos matorrales”, apunta Nieto, quien también destaca que “los jarales-brezales y los aulagares se van llenando poco a poco de arbustos de Quercus”.

Adaptarse al cambio

La competencia entre especies no es la única amenaza a la que se enfrentan los robledales. Para la ecologista, el uso masivo de biomasa que no respeta la diversidad vegetal que habita la zona explotada también presenta problemas. “Para ahorrar costes se va a procesar la biomasa como si fuera una cosecha agrícola y se lo están llevando todo por delante”, critica.

A esto se añade que “los robledales europeos y españoles han sufrido un declive en los últimos 100 años, agravado desde los ’80 por el cambio climático”, señala el experto.

Sin embargo, “de las especies de robles, el mejor adaptado a las condiciones mediterráneas, y que resistirá mejor a la falta de lluvia y al incremento de las temperaturas, es el roble melojo o rebollo, ya que las hojas de esta especie tienen el envés aterciopelado lo que les permite captar la humedad ambiental del aire”, asegura Fernández.

Trasladar los robledales a cotas más altas

El científico del CSIC es partidario de favorecer la expansión de los robledales a mayores alturas: “El cambio climático actual puede ser mas rápido que la velocidad a la que se puede expandir una formación vegetal natural. Tenemos que ayudar al establecimiento de estas formaciones a mayor altitud en los sistemas montañosos”.

El Parque Nacional de Sierra Nevada puso en marcha un proyecto de plantación de robledales a 2.000 metros de altitud en noviembre de 2010. Pero el Organismo Autónomo de Parques Nacionales rechazó otro proyecto solicitado por el investigador.

A la repoblación de este tipo de bosques ha contribuido también ‘Huellacero’, una iniciativa del Centro de Servicios y Promoción Forestal y de la Industria de Castilla y León (CESEFOR), y la consultora ambiental Agresta. ‘Huellacero’ consiste en un certificado de cálculo, reducción y compensación de huella de carbono.

“Se calcula la cantidad de CO2 emitido por una empresa y se compensa esta huella de carbono con proyectos forestales”, explica a SINC Iñigo Lizarralde, responsable del proyecto.

Pero el valor de los robledales se extiende más allá del punto de vista ambiental. Según Fernández, “pueden tener una importancia económica para la zona donde se asienten: turismo, fabricación de barricas para envejecimiento de licores, obtención de taninos para curtidos, leña, madera, etc.”.

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PERFIL DEL ROBLE:

- Características: Pertenece a la familia de las Fagáceas. El término roble se usa para referirse a muchas especies de árboles del género Quercus. Árbol de hojas blandas, caducas y de borde sinuoso. Se desarrolla por completo a los 200 años. Su fruto es la bellota.

- Hábitat: Crece en regiones de clima mediterráneo. El roble común, por ejemplo, crece en suelos húmedos ricos en silicio, por lo que se encuentra tanto en climas fríos como tropicales de Asia, Europa y América. En la Península Ibérica abunda en las cordilleras húmedas o en las regiones más septentrionales.

- Demografía: España cuenta con 750.000 hectáreas de superficie de robledal y la especie más distribuida es el roble melojo o rebollo.

- Situación: Un tipo de roble de la cordillera cantábrica, el roble albar, se encuentra amenazado por bosques de hayedos. También están bajo amenaza el quejigo andaluz y el roble carvallo, en este último caso, por los cultivos forestales de eucalipto y pino insigne.

- Amenazas: Entre sus amenazas destacan el cambio climático, el aumento de temperaturas, los incendios, las actividades humanas, el avance de otras especies vegetales, el uso masivo de biomasa, etc.

- Medidas de conservación: Los expertos sugieren trasladarlos a zonas de más altitud, y pedir subvención de plantaciones.